Xaquin Rosales

Anaco

El Viaje del hombre y la poesía

En este nuevo viaje, que nos propone y muestra Xaquin Rosales, escuchamos el canto inequívoco de la poesía, sus costuras de silencio, amistad copiosa y trémula con los hombres.  ANACO es una deconstrucción de lo banal, un rechazo consciente a la arquitectura como máscara o consumo, que se decanta por el hueso y el polvo.

El viajante de ANACO no puede rehuir la soledad,  corre sigiloso en deshoras y utiliza el rincón de catapulta a sus intenciones. Es un viajante cuya prisa le viene del corazón y nunca de un reloj, conoce el mundo pero intenta rescatar algo de su desgracia; es el hombro que lleva un ave por consciencia,  y en ocasiones encuentra jaulas que no intenta abrir.

Los colores del mundo de ANACO han sido apaciguados, como imágenes de un incendio que es menos doloroso por ser gris. El blanco y negro enmudece, coteja con lo fantasma, borra el tiempo y fija una especie de fe. Son fotografías que fluyen sin movimiento.  Son movimiento sin acción. Son acciones sin extravío. Extravío sin ingravidez. La locura ha mojado apenas sus bordes.

La poesía es su constante: desnuda, llana, denodada infancia, certeza senil, se nace y se vuelve, se va y se regresa. El tren de la soledad no tiene un único destino, el viajante lo conoce. ANACO o TROZO es un mosaico primitivo, la metáfora de nuestra fragmentación y riqueza, un caleidoscopio. Xaquin Rosales ha coleccionado espejos en donde los hombres siempre podremos vernos reflejados.    

Nora Méndez

 

Artículos relacionados (por etiqueta)